¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

[“La vida es sueño” de Calderón de la Barca] (*)

Las ensoñaciones son pensamientos -o vivencias-  que aparecen en esos momentos que a veces nos toca transitar entre la vigilia y el sueño, en que la frontera entre la realidad y la fantasía, entre lo que es y lo que parece ser, entre la cordura y la insensatez, se desdibuja de tal manera que no sabemos de qué lado estamos parados.  O si, en realidad, tenemos un pie de cada lado.

Siempre tuve gran curiosidad por esos momentos mágicos en que las barreras de la lógica y el sentido común desaparecen, y hasta lo inverosímil parece posible o natural.

Hubo una época muy lejana, allá por el paleolítico inferior, en que me despertaba todas las mañanas y anotaba lo que había soñado.  Si no lo hacía en el momento, esas vivencias (que no otra cosa eran) desaparecían para siempre. Lo que no escribía en esos minutos de sopor en que atravesaba el umbral que me llevaba del sueño a la vigilia, quedaban irremediablemente del otro lado, al que me era imposible regresar.

Aventuras increíbles, situaciones grotescas y no pocas mujeres inabordables a punto de ser alcanzadas debí abandonar contra mi voluntad cuando el impiadoso despertador o las manos de mi padre sacudiéndome (también impiadosas) me recordaban sin anestesia que debía levantarme para estudiar ya que mi mundo estaba de aquel umbral para acá.

El alcohol (doy fe) y la droga (dicen) son capaces de transportarnos a esa frontera, inasible y efímera, en que la lucidez y la lógica no coinciden exactamente aun cuando por momentos parecen ir perfectamente de la mano.

Por su parte, esa extraordinaria máquina del tiempo que es la memoria  -tan pérfida y traicionera como también es-  se empeña a veces en reemplazar los recuerdos reales y auténticos por otros, muy parecidos a los primeros pero levemente falsos. “Eso que creemos que es el pasado son solo esquirlas del recuerdo, apenas reverberaciones de lo que fuimos y lo que ocurrió”, escribió alguna vez Víctor Hugo Ghitta en La Nación.

Este espacio –Ensoñaciones– intenta recopilar algunas de esas vivencias: las rescatadas de los sueños y las extraídas de la memoria.  Y no importa ya la medida en que son ciertas o imaginarias sino su potencial para disparar el pensamiento y para aguijonear los recuerdos del lector; o quizás  -ojalá-  para alcanzar además alguna fibra más profunda de su espíritu.  La verdad también es, en cierto modo, una ilusión.

D.R.

(*) «Segundo monólogo de Segismundo en “La vida es sueño”»
[Calderón de la Barca]