
Pienso en estos días en el Negro Fontanarrosa.
Lo conocí personalmente hace 25 años, en enero de 2001, cuando presentó en Pinamar su magnífico libro ‘No te vayas, campeón’.
Charlamos brevemente sobre los equipos que vimos jugar; él desde los tablones de madera del viejo estadio de Rosario Central, y yo desde los tablones de madera de la vieja cancha de Estudiantes.
Sin embargo, yo conocí al Negro mucho más que él a mí, ya que leí todos sus libros sin excepción, y él, en cambio, nunca oyó hablar de mí.
Y digo que pienso en él en estos días porque gracias a sus cuentos, a través de las desopilantes aventuras de sus personajes, a veces pícaras pero en el fondo siempre sanas, muy propias del hincha de fútbol, del hombre común que sufre y goza según los resultados de su equipo, el Negro logró que todos sus lectores fuéramos “un poquito” hinchas de Rosario Central. Algo que seguramente él disfrutaba imaginar: su equipo del alma, Los canallas, finalmente querido por todos…
Pobre Negro… En estos días está ocurriendo todo lo contrario. Porque quien recibe y celebra las dádivas recibidas del poder corrupto necesariamente se convierte, por carácter transitivo, en cómplice de la degradación y la podredumbre. Las manchas del poder sucio lo alcanzan y lo tiñen inevitablemente.
Los títulos logrados a través de fallos arbitrales que lo favorecen impunemente, son apenas papel pintado, sellos sin valor, distinciones apócrifas que solo le sirven al ego enfermo. Los bronces y los trofeos obtenidos por antojadizos obsequios del mandamás de turno y los obsecuentes que lo rodean, y no como resultado de una competencia leal, disputada en el campo de juego, no son más que baratijas de plástico, sin valor alguno.
Y aquellos “canallas” tan bien pintados por el Negro en sus divertidos relatos, que antes resultaban simpáticos y queribles, hoy son cada vez más mirados de reojo, con la desconfianza y el recelo de quien sospecha que tarde o temprano le tocará a él ser víctima de la confabulación, y que lo despojarán tramposamente de algún bien ganado derecho.
Pobre Negro…

20 respuestas
Excelente
Gracias, Alberto. Abrazo fuerte.
Comparto el contenido de tu relato que está muy bien descripto y escrito.
Es muy acertada la conclusión ‘pobre negro», porque si se llegará a levantar de la tumba y ve en que se ha convertido so Rosario Central se vuelve a morir.
Es así, Oscar.
Por una copita más, que no tiene el mismo valor que lo que ganás jugando, han manchado el nombre de la institución.
Yo también estoy seguro de que al Negro no le gustaría nada todo esto.
Abrazo y gracias por comentar.
👏👏👏
Gracias, Cholo…
¡Excelente! Yo también le tenía cariño a Rosario Central por el Negro Fontanarrosa y sus cuentos, entre ellos “La observación de los pájaros” (mi preferido), el del Viejo Casale (para muchos, el mejor cuento de fútbol de la historia) y “Plegarias a la virgen” (muy gracioso, lo pongo tercero). Todo esa simpatía se esfumó e, incluso, se convirtió en bronca. Central no necesitaba ayuda para ser un gran club y estos falsos logros creo que lo volvieron un club más pequeño.
Tal cual, Maxo.
Recuerdo perfectamente cada uno de esos relatos y me he divertido mucho con todos ellos.
Es muy triste que una institución con tanta historia resulte manchada por la egolatría de unos pocos.
Al mismo tiempo, reconforta saber que aun en la adversidad nosotros siempre hemos sabido conservar la dignidad.
Eso no se compra.
Se construye a través de una larga historia.
Gracias por tu aporte.
Hola Dickie, Felicitaciones por el relato sobre el Negro Fontanarrosa , estoy muy seguro que a él no le hubiera gustado todo lo que está sucediendo en su club en este momento
Muchas gracias, Jorge.
Pienso exactamente igual que vos.
Gracias por tu aporte. Abrazo!
Hola Dickie, como siempre excelente, tus comentarios y análisis
Me hizo pensar en el digamos “apodo” , del Club del que era hincha el Negro Fontanarrosa, “canallas” (personas consideradas vulgares, despreciables o de baja moral).
Casualidad ?
Gracias, Liliana…
No, el apodo fue puesto por sus rivales de siempre, los hinchas de Newell’s.
Los de Rosario los apodaban «los leprosos», y estos les retrucaron llamándolos «canallas».
Cuestiones del folclore futbolístico local.
Gracias por tu aporte. Beso.
Me encanta cuando decís que vos lo conocías a él más que él a vos ya que habías leído todos sus relatos. Tremenda manera de meterse en la cabeza y en las intenciones de una persona
Todo esto lleva a que a nuestro querible Fideo, personaje sencillo, salvador en tantas finales, sea silbado por medio estadio donde quiera que juegue.
Por momentos querría echarle el fardo a las instituciones y no a las personas, para no perder más ídolos… ya se me han caído tantos del estante.
A Estudiantes creo que no le priva de nada saltear esta «Supercopa Internacional» 🤌 que sirve para las estadísticas y para una ya bien prolífica vitrina 😎
Al contrario, lo pone en la vereda de enfrente a toda la roña.
Por supuesto…
Siempre queremos ganar, pero mantener la dignidad es quizás la forma más importante de ganar.
Y no se logra de un día para otro sino a través de una larga historia.
Aunque también podés perderla en un pestaneo.
Gracias, Willie. Muy bueno tu aporte.
Abrazo de hermano.
Muy bueno tu artículo dickie y muy cierto lo que ha sucedido con este equipo rosarino.Respecto al negro he leído varias veces su libro No te vayas campeón que es muy bueno. Saludos.
Muchas gracias, Santiago.
Ese libro es fantástico. Recuerdo que mientras lo leía lo disfrutaba muchísimo, y miraba siempre cuántas páginas me faltaban porque no quería que se terminara.
Luego se lo dije al Negro cuando tuve oportunidad de hablar con él.
Abrazo fuerte.
Como siempre, tu nuevo texto me resultó muy interesante, aunque ignoraba lo que estaba pasando con el club de sus amores. Ahora, algo más me fui enterando a través de tus intercambios con Máximo y con Oscar.
Y si, es cierto Di, pobre Negro, tan humano, tan buen tipo, si viera en lo que se convirtió su club…
PD: no me acordaba que lo habías conocido. Habrá sido un enorme placer.
Gracias, Laura.
Si, ese verano (enero) yo estaba en Pinamar leyendo ‘No te vayas Campeón’, que recién se había publicado.
Justo leí que el Negro haría una presentación allí, así que me fui de cabeza.
Al final, me firmó el libro y charlamos un breve rato. Muy macanudo.
Qué capo, Dickie!!!
siempre tenés la medida justa para analizar estas cosas. No le falta ni le sobra nada!!
Tristísimo ver lo que van haciendo del fútbol, ni más ni menos que con tantas otras cosas.
Muy lindo el recuerdo del Negro, un tipo que supo meterse en el corazón de todos y que escribió como los dioses.
Abrazo inmenso, querido amigo
Gracias, Alberto, ya sabés cuánto aprecio tus devoluciones
Que alguien te diga que «siempre tenés la medida justa…» es un elogio exagerado, porque tener la medida justa para todo implica tener sabiduría.
Y eso, querido amigo, me queda demasiado grande.
Suelo tener mis desmesuras (para un lado y para el otro), más allá de que alguna vez -de pura carambola- la pegue justa.
Gracias, como siempre, por tu aporte.