Ensoñaciones

by Dickie Randrup

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Aventuras y desventuras de la (des)memoria

Ya he contado, en este espacio, que suelo tener ciertas vivencias que suceden en esos momentos en que deambulo entre el sueño y la vigilia, sin poder diferenciar uno de otra. 

En esos lapsos, generalmente de madrugada, la frontera entre lo tangible y lo imaginario, entre lo real y lo onírico, entre la cordura y la insensatez, se desdibuja por completo y no puedo ya distinguir de qué lado estoy parado.  O si, en realidad, tengo un pie de cada lado.

Allí, entre espesas nubes de sopor aparecen resplandecientes islas de lucidez donde suceden cosas extraordinarias.  Y allí nacen, generalmente, mis Ensoñaciones.

Anoche, en cierto momento de la madrugada, desperté  -o eso me pareció-   con una frase en la cabeza que no sabía de dónde venía, pero que me resultaba muy familiar: «el hombre que fue jueves».

Estuve largo rato, entre sueños y desvelos, tratando de desentrañar qué significaba esa frase y por qué esas cinco palabras, que me sonaban tan conocidas, habían aparecido así, de improviso, en medio de mi noche.  En eso estaba, hasta que en cierto momento -también desde la nada- ­¡pum! cayó otra palabra: «Chesterton».

Deduje  -todavía obnubilado por el sueño-  que debía ser algo que él escribió, pero no podía recordarlo por más esfuerzo que hacía.  Así que seguí dormitando, con las dos ideas rodando inquietas por mi cerebro.

Cuando finamente desperté por completo, sin salir de la cama lo googleé y constaté que, efectivamente, se trata de la famosa novela del inglés G.K.Chesterton. 

En cuanto recuperé la lucidez recordé haberla leído hace muchísimo tiempo y también que Chesterton me había deslumbrado.  Incluso recordé la imagen de la tapa del libro, con un enorme ojo celeste con fondo de nubes blancas. Sin embargo, no recordaba absolutamente nada de su trama…

Después del desayuno busqué en mi biblioteca y, para mi sorpresa, ¡allí estaba el libro, tal como lo recordaba… quién sabe desde cuando!  

Lo abrí, lo hojeé y descubrí muchos párrafos subrayados, con numerosos comentarios de mi puño y letra, anotados en los márgenes. Obviamente, tampoco lo recordaba.

Ahora que resolví el misterio, empecé a releerlo y lo estoy disfrutando muchísimo. Como si fuera la primera vez…

Y mientras leo, sorprendido y entusiasmado, no puedo evitar reflexionar acerca de la tiranía de la memoria, que a veces nos agobia, otras veces nos gratifica, pero siempre nos condiciona.

Dickie Randrup

Dickie Randrup

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16 respuestas

    1. Así es, Jorge… Es una manera de reencontrarte con quien alguna vez fuiste, porque seguramente habrá comentarios propios que uno ya no comparte, y párrafos no subrayados que entonces pasaron desapercibidos y hoy no.
      El libro es siempre el mismo, nosotros no. Abrazo!

      1. Dickie me gustó este relato que describe lo que nos pasa a muchos sobre todo a esta edad. Pero me quedo como aprendizaje con la última frase que refiere a que la memoria SIEMPRE NOS CONDICIONA, ya que es absolutamente cierto. A veces para bien y otras no tanto.

  1. Ay, Dikie, qué identificada me siento con vos en dónde explicas lo que yo llamo y escribo la»duermevela»… Es un momento mágico y uno lo tiene que disfrutar y sacar el jugo -como vos- y no quedarse empantanado en el «desvelo»… Realmente en esos momentos surgen ideas geniales y hasta resolvemos preocupaciones o problemas que nos aquejan…
    En cuanto a EL HOMBRE QUE FUE JUEVES , también lo leí, mi edición es diferente es de Austral, pero no me acuerdo de NADA… Tendré que releerlo.
    Un beso grande y cariños a Lidia …

    1. Esos momentos son mágicos… Ahí nacen mis Ensoñaciones…
      Y me ha pasado muchas veces, tal como lo describís, de resolver en medio de ese sopor cuestiones que en estado de lucidez no podía.
      Beso grande para vos también.

  2. Dickie: Tú memoria te regaló un gran libro y un gran autor. Yo también lo leí hace mucho tiempo y aún algo me acuerdo. Chesterton, tanto en esa, como el “Las historias del Padre Brown” me atrapó. Coincidencia: Hace unos días terminé de leer “El loco de Dios en el fin del mundo” de Javier Cercas (autor que también me encanta), y cuenta que sin duda Chesterton era uno de los autores preferidos del Papa Francisco. En mi próxima visita a La Plata (que espero sea para el día del padre) te llamo y, si querés y podés, te invito a un café Abrazo

    1. Chesterton era también uno de los autores preferidos por Borges, que no es poco…
      No conozco a Javier cercas, pero lo voy a buscar.
      Llamame cuando vengas y compartimos un café… o una cerveza.
      Y tengo un libro reservado para vos. Abrazo!

  3. No me pasa nada de esto porque mi memoria es realmente muy buena, tan buena es que en ciertos casos me acuerdo de cosas que nunca sucedieron!

  4. Dickie, muy buena descripcion de ese estado marginal entre el mundo que navegamos y el que navega dentro nuestro. Pero un corazon acelerado por una feroz amenaza onirica no acepta la nocion de sueño; todo es real para la emocion.
    Personalmente he releido en algunos casos libros 20 o 30 anos despues, y suscitò una situacion inesperada: me desilusione un poco, porque a traves de los años yo habia idealizado la obra, mi memoria le habia agregado elementos que ahora yo no encontraba; en otras palabras yo habia reescrito la historia a mi manera!!

    1. Qué buena definición esa de «el mundo que navegamos y el que navega dentro nuestro»…
      Por eso yo siempre digo que los sueños son «vivencias»; nadie nos puede decir que no las hemos vivido.
      Lo que decís de los libros es exactamente así.
      Ellos permanecen intactos a través del tiempo; nosotros no.
      Un libro sin leer está siempre en estado virginal.

      Decía en mi respuesta a un comentario anterior (a Jorge Ortale), que revisar tiempo después nuestras anotaciones en el margen de un libro ya leído es una manera de reencontrarnos con quien alguna vez fuimos, porque seguramente habrá comentarios propios que uno ya no comparte, y párrafos no subrayados que entonces pasaron desapercibidos y hoy no.
      Gracias por tu aporte. Abrazo!

  5. Como siempre, una alegría encontrarme con tus ensoñaciones!!
    Tengo la costumbre de resaltar palabras o frases de lo que estoy leyendo y a menudo me pasa de retomar un libro ya leído y encontrarlo absolutamente novedoso. Eso me divierte😃
    En cuanto a Javier Cercas estoy por la mitad de Un loco de Dios….. atrapante, muy recomendable!!!!
    Abrazo grande Dickie!!!! Es un placer leerte
    PD: cuando escribo los márgenes o subrayo los libros tengo la fantasía permanente de que alguien, dentro de mucho tiempo, lo vea y eso haga que, por un instante, vuelva a poner los pies en este mundo.

    1. Y para mí, Alberto, es una alegría encontrarme con tus devoluciones, siempre enriquecedoras!!
      Escribir en los márgenes del libro o subrayar párrafos es, efectivamente, una forma de preservar nuestros pensamientos y hacerlos trascender más allá de nuestro tiempo.
      También por eso, creo yo, escribimos.
      Abrazo fuerte!
      PD: Voy a tener que acercarme a Cercas, nomás…

  6. Qué lindo texto, me encantó. Yo siempre me pregunté por qué a mi memoria no le interesan las caras: tengo la teoría de que guarda 100 y si incorpora alguna nueva está obligada a borrar una.

    1. Jajajaja…. muy bueno!
      Yo también soy malo para las caras… Y cuando reconozco las caras me faltan los apellidos.
      La memoria es traicionera, caprichosa y cruel.
      Pero también es lo que somos.
      Abrazo fuerte!
      PD: Gracias por tu aporte, siempre bienvenido.

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