Ensoñaciones

by Dickie Randrup

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El Ruso

Para los hinchas del fútbol, el club es como la madre: el nuestro es el mejor del mundo.  ¿Por qué?  Porque es el nuestro, simplemente.

A partir de ese convencimiento, claramente subjetivo, cada uno elabora los argumentos supuestamente racionales que permitan sostenerlo.  Algunos recurren a la cantidad de hinchas y socios, otros a los campeonatos ganados y sus campañas a nivel internacional, a su permanencia en primera división, a la trayectoria fulgurante de sus principales ídolos, a su aporte histórico a la Selección Nacional, etc.  Y cuando todo eso no alcanza (o no existe), aparecen los alegatos incomprobables o simplemente los mitos: El club más antiguo, la hinchada más seguidora, la más pasional o la más divertida (¿?).

En fin, en la discusión futbolera y en el folclore que la rodea y le da forma, todo vale.

En resguardo y sustento de mi ‘sagrada pinchedad’ (expresión acuñada por mi amigo Walter Vargas, de quien la tomé prestada sin permiso pero con gran afecto…), yo recurro  -ente otros-  al siguiente argumento: ¿Qué tiene Estudiantes de La Plata que los demás NO tienen?

Hay mucho por desarrollar aquí. Alguno podría decir, por ejemplo, que ningún otro club tiene un Juan Sebastián Verón, cuyos aportes  -como jugador primero y como  dirigente después-  están fuera de toda discusión.

Otro podría afirmar que nadie tuvo un Nolo Ferreira, centreforward, capitán y a la vez entrenador de la Selección Argentina que obtuvo la medalla de plata en las Olimpíadas de 1928 en Amsterdam, donde fue considerado el mejor centreforward del mundo.  Que dos años después fue subcampeón en el primer Mundial, jugado en Uruguay, y que en Estudiantes, integrando la famosa delantera de Los Profesores, analizaba a los adversarios, ideaba jugadas para vulnerarlos y les explicaba a sus compañeros cómo desarrollar el juego.  “Nolo Ferreira era un profesor del fútbol en la época en que los jugadores nacían sabiendo”, dijo alguna vez el periodista Mercurio, quien, habiendo visto jugar a los tres, consideraba a Ferreira superior a Pelé y a Maradona.

Algún otro podría decir que nadie tuvo un técnico como Osvaldo Zubeldía, que llegó para salvar al club del descenso y terminó coronándolo campeón nacional, Tricampeón de América y Campeón del Mundo.  Y que, como si eso no fuese suficiente, cambió la mentalidad del Club para siempre.

Yo, en cambio, elijo a alguien que no ganó ningún título prestigioso.  Alguien cuyo recuerdo no viene asociado a las grandes victorias, a nuestras epopeyas más fulgurantes, a las estrellas que prestigian nuestro escudo, sino a ese espíritu tenaz e inclaudicable tan cercano a la mística.  Alguien cuya historia, aún hoy  -más de veinte años después-,  me conmueve profundamente.  Yo elijo decir que ningún otro club tiene un Ruso Prátola.

Porque al querido Ruso Prátola, a los 31 años los médicos le dijeron que se moría, sin remedio.  ¡Apenas 31 años tenía el Rusito!   Sin embargo, con esos dos cojones descomunales que siempre tuvo, se bancó el golpe artero que la vida le propinó y, con los puños apretados y la frente alta, marcó para todos el único camino que fue capaz de recorrer: el de dejar todo hasta el último minuto.  

Con la misma valentía y fortaleza que exhibió cada vez que pisó una cancha, siguió entrenando y jugando mientras su cuerpo resistió. Y la noche anterior a su partida, sabiendo que ya se iba, dejó para todos sus compañeros del plantel que debía jugar al día siguiente contra Independiente en Avellaneda, un mensaje que fue leído por su padre:

Ningún otro club tiene un Ruso Prátola.

Dickie Randrup

Dickie Randrup

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28 respuestas

  1. Querido Dickie, me hiciste lagrimear con ganas con la historia del inolvidable Ruso Prátola. Un tipo entrañable y dueño de una fortaleza anímica como pocas.
    También yo lo elijo como símbolo de “pinchedad”.
    Gracias por este hermosísimo recuerdo!!!!

  2. Gracias Dickie por traer el recuerdo del querido ruso Pratola.
    Es verdad, no creo que otro club haya tenido o tenga un tipo de la valentía, entereza, fuerza y amor por los colores como lo tuvo el ruso, quien dio todo por Estudiantes hasta el último día de su vida.

  3. Estimado Dickie, no nos conocemos pero la «pinchedad», como vos decís, nos hace amigos. Y es así nomás, no hay nadie más que como nosotros, los pinchas, tenga un ídolo tan sentido, tan querido y tan llorado, aun hoy, como el recordado y jamás olvidado Ruso. No hay una vez que se hable de él que no se nos caigan unas lágrimas, igual hoy me pasó al leer tu argumentación. Y sí, tenés razón, el nuestro es el mejor club del mundo, por todos los motivos que enumeraste y porque tuvimos, tenemos y siempre estará entre nosotros al inolvidable Ruso Prátola!

  4. Soy hincha del Lobo con mucha pasión por mi querido y admirado club con sus defectos y virtudes. Pero este comentario me emociono mucho porque es extrapolable a lo que el fútbol genera con miles de anécdotas similares.
    Quiero felicitarte porque la descripción y el hecho de que un jugador como el Ruso Prátola pueda ser reconocido de la manera que lo hiciste. No solo esta temática involucra a Estudiantes sino a los que sentimos y vivimos disfrutando de lo que es el fútbol y sus jugadores.

    1. Muchas gracias, Giorgio, por tu comentario.
      “Mi sueño es que me vuelvan a putear en una cancha los hinchas de Gimnasia”, decía el Rusito, ya enfermo, con su sonrisa pícara de siempre.
      Y cuando se fue, hasta los propios triperos lo homenajearon con respeto y admiración.
      El respeto y la admiración que legítimamente se ganan quienes jamás se someten.

  5. Dickie, todo lo que decis del rusito lo conozco desde cuando tenia ocho o diez años, cuando jugo junto a mi hijo Fernando hasta llegar a edad de novena.
    El rusito siguio y Fernando fue dejado libre.
    Vivi muchos años compartiendo viajes y partidos, junto a Natalio, su padre.
    Una maravilla de familia y un chico ejemplar. Mucho lamentamos su partida.

    1. Ahora que lo decís, creo ue alguna vez lo habías contado, pero no lo recordaba.
      Se nota que el pibe tuvo buena cuna.
      Mantuvo el espíritu amateur y pensó en sus compañeros hasta el último momento.
      Gracias, Guille por tu aporte.

  6. Sin ser tan futbolero(mi esposa sí lo es)me conmovió mucho en su momento el proceso de la enfermedad del Ruso y su actitud ante ella y vos me la estás refrescando.No sé si lloré pero me impresionó mucho.Muy bueno tu relato.

  7. Excelente Dickie !!!
    No tiene desperdicio la nota, emociona la historia.
    Rescato como cada uno nutre la pasión por los colores optando por distintas circunstancias, me pareció un enfoque más que interesante para analizar un fenómeno increíble que genera el sentimiento del hincha !!!
    Gracias 🙂

    1. Gracias, Leandro.
      Valoro mucho que mis amigos lean la nota y que además la comenten, muy especialmente si -como vos- son hinchas de otros clubes.
      Más allá del enfoque claramente Pincharrata que el relato tiene, la historia merce ser conocida porque es un fantástico ejemplo de valentía y entereza, protagonizado por un pibe de apenas 31 años que recibe la peor noticia que te pueden dar.
      Gracias por tu aporte. Abrazo!

  8. Hola, Dickie!
    Excelente tu artículo, muy explícito y profundamente sentido. Vos sabés que yo no sé quién es Pratola, pero me da respeto por el tipo por la tremenda emoción que ponés en su memoria.
    Espero que nos veamos pronto.

    1. Por supuesto, hermanito, que no esperaba que supieras quién fue el Rusito Prátola. El fútbol y Estudiantes nunca fueron temas prioritarios para vos.
      Pero la historia de Ruso trasciende el ámbito futbolístico y pintan a un hermoso ejemplo de fortaleza y valentía, un auténtico héroe de la época moderna.
      Gracias, como siempre por leer y aportar.
      Abrazo.

  9. He releído tu nota hoy. Hay gente que vive una vida entera sin pasión alguna. Vos no tenés ese problema!
    Es increíble como estudiando la historia del Club encontrás renovados motivos de gozo y celebración y lo compartís con todos: admirable.

  10. Querido Dickie, quiero agradecerte porque siempre nos llevas a temas tan grabados a fuego en nuestra eterna y amada «Pinchedad». Mi abrazo Pincha y mi sincero afecto, el de siempre.

    1. Gracias a vos, Jorge.
      La leyenda del Ruso -porque ya es una leyenda- nos sobrevivirá.
      Pasarán los años y nuestros nietos, y sus hijos y nietos también, seguirán contando la historia de este pibe de 31 años que en su peor momento, le ganó a la Vida y también a la Muerte.
      Abrazo.

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