Ensoñaciones

by Dickie Randrup

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Ella y yo

La noche, sobre todo cuando el sueño no llega, suele albergar sorpresas.

Arañó el vidrio de la ventana, se asomó al dormitorio y luego entró, adueñándose de mi desvelo.

Hola, yo soy así, viste?  —me dijo secamente—.   Y nadie, pero nadie, me puede cambiar… —agregó. 

Su voz, más que seductora, era imperativa y socarrona.

Después, sin otros prolegómenos, se metió en la cama conmigo y me abrazó fuerte.  Como para que no me pudiera escapar.

Sorprendido, la acepté y me dispuse a tomarlo como una experiencia nueva, una andanza inédita. 

Pensé que ya que estaba cautivo, tener la posibilidad de vivir esta aventura impensada no era, al fin y al cabo, una opción tan despreciable.

Así que aquí estamos, ella  -la realidad implacable-  y yo  -el explorador deslumbrado-  recorriendo juntos un camino lleno de imprevistos.

Los tendré al tanto de mis descubrimientos.


Dickie Randrup

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13 respuestas

  1. La realidad adopta tantas formas como nuestra imaginación lo permita.
    Lo bueno es que, ahora, también nos es permitido autopercibirnos como se nos ocurra. Casi que vale todo, no?
    Entretenido juego el que nos proponés
    Muy original!!!!

    1. Yo creo que la realidad es siempre subjetiva y que cada uno la aprecia y la entiende (o no), como quiere o como puede.
      La cuestión es si la aceptamos tal como la percibimos o si nos rebelamos contra ella.
      Pretendí hacer un juego con la aceptación de la realidad tal como se nos presenta, ese momento crucial en que descubrimos que las cosas son como son y no como uno quiere que sean.
      Algunos lo interpretaron como el principio de algo pero no era esa mi intención.
      Abrazo fuerte y gracias por tu infaltable aporte, que valoro muchísimo.

  2. También a mí, cuando me dispuse a leer con avidez lo que habías escrito, me quedó un sabor a poco. Pero es cierto lo que decís y me parece interesante tu propuesta. Recrear la forma en que cada uno enfrenta la realidad, es casi un desafío. Pocos se rebelan porque la consideran su destino.

    1. Yo no creo en el destino como un camino con una meta final inexorable, que está prefijado para cada uno de nosotros.
      Si está escrito, como algunos dicen, pienso que está escrito con lápiz.
      Y que nosotros tenemos la goma de borrar.

      Gracias, Laura, por tu aporte siempre valioso.

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