
Navegando por internet me crucé con una imagen de 1942, de unos cincuenta jóvenes ingresando al Centro de Reclutamiento de la RAF (Royal Air Force), en Londres, dispuestos a alistarse como aviadores para pelear por Inglaterra contra la Alemania nazi:

Y no pude evitar acordarme de mi tío Jimmy.
Santiago James Pollock -a quien todos conocían como Jimmy– se casó a principios de los años 40 con mi tía Elsa Randrup, hermana de mi papá Ricardo. Ignoramos qué actividad tenía pero sí sabemos que era argentino, hijo de ingleses, que había estudiado en un colegio británico de Buenos Aires o de la zona norte, y que estaba casado con la chica más linda del barrio (Elsa sin duda lo era…)

Sin embargo, ese mismo año (1942), en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, decidió irse voluntariamente a Europa para alistarse en la aviación inglesa a pesar de ser argentino de nacimiento. Llevaba poco tiempo de casado con mi tía Elsa, que además estaba embarazada, pero eso no lo frenó porque seguramente sintió que su obligación era defender al país de sus padres, al que probablemente sentiría como propio.
Viajó a Europa, se alistó en la RAF y nunca volvió porque, según creemos, murió durante su adiestramiento. La escasa correspondencia que pudo intercambiar con su esposa era rigurosamente revisada, y eventualmente censurada, por los servicios de inteligencia ingleses.
Mi tía Elsa fue una mujer notable, muy femenina en eso de exhibir una apariencia exterior frágil pero conservar interiormente una entereza y un coraje fantásticos. Quedó viuda muy joven, prácticamente sin recursos más allá de las clases de inglés que daba y la ayuda familiar de sus hermanos, y con un niño pequeño -Ronnie- que al crecer evidenció una discapacidad mental y síquica que le impedía madurar como el resto de los chicos.
Sin embargo, ella se ingenió para brindarle personalmente a su hijo (nuestro primo hermano) una educación que le permitió expresarse perfectamente tanto en castellano como en inglés y ser -por lejos- el chico más correcto y educado que conocimos en nuestra niñez y adolescencia.
Muchas veces he pensado en ese tío al que no conocí… ¿Qué pensamientos, qué sentimientos profundos provenientes de quién sabe qué rincón de su espíritu impulsaron a Jimmy a tomar semejante decisión? ¿Cuántas dudas, cuánta angustia, cuánta indecisión y cuánto miedo tuvo que vencer para convencerse de que su destino -su deber- era poner su vida al servicio de Inglaterra? ¿Cómo se le dice a una esposa joven, enamorada y embarazada, que hay un bien superior a aquel que soñaron construir juntos y que ese bien superior exige dejar todo e irse a la guerra a pelear por un país que no es el suyo? ¿O sería que Jimmy se sentía íntimamente mucho más inglés que argentino, por herencia, por educación o por convencimiento?
Y también pienso en la querida Elsa con quien sí compartimos muchos años, pero nunca hablamos de estos temas… ¿Cómo habrá sido la conversación en la que él le comunicó su decisión de irse? ¿Cuál fue su reacción? La conocimos como una mujer de una fortaleza y una determinación extraordinarias, pero en aquella época en que los maridos tomaban las decisiones y las esposas las acataban, ¿habrá tenido ella la fuerza para cuestionarlo? ¿Habrán discutido duramente o simplemente se abrazaron y lloraron juntos…?
Nada más sabemos de nuestro enigmático tío Jimmy, ya que poco preguntamos cuando podíamos hacerlo (¡y cuánto nos arrepentimos ahora!).
Solo conservamos un par de fotos familiares extraídas de los álbumes que con tanta previsión, dedicación y esmero mamá elaboró, y que hoy -a la distancia- se han convertido en reliquias valiosísimas para toda la familia.
Y también sabemos que en cierto rincón de algún desconocido cementerio militar inglés hay una lápida con el nombre de Jimmy Pollock, idéntica a las de todos los soldados caídos en la guerra, donde puede leerse:


41 respuestas
Cuantas preguntas sin respuesta… Cuantas miradas sobre un mismo hecho.. …
Síííí… Cómo me arrepiento de no haber preguntado más a todos nuestros tíos.
Tantas pequeñas grandes cosas de sus vidas nos llegan envueltas en el misterio…
Muchas gracias, Silvia, por tu devolución.
Va un beso enorme.
Que historia tan conmovedora ! Me apenó mucho la historia de tu tía Elsa, mucho más de lo que le pueda haber pasado a Jimmy.
A la distancia y sin lazos familiares, me surge pensar que independientemente de qué él creyera que tenía una obligación mayor que su familia en el fondo obró (perdon Dickie), muy egoístamente. No puedo imaginarme lo que habrá sufrido esa mujer.
Por otra parte, el relato me resultó excelentemente escrito, como siempre que leo algo que publicas
Muchas gracias, Liliana, por tu comentario.
Para quien escribe es muy importante recibir alguna devolución de los lectores porque es el único termómetro que permite saber en qué medida el texto llegó o no «al otro lado».
Es una historia familiar muy conmovedora, con mucho misterio detrás, que siempre me llegó muy hondo. Y aunque hoy lamento no haber indagado más en mi tía Elsa, con quien tuve mucho trato, me consuelo diciéndome que quizás le evité el sufrimiento de tener que abrir su corazón más allá de lo que ella quería.
Un beso enorme para vos.
Dickie, AMIGO de décadas. Soy un fanático de la aviación y admirador desde años del Tío Jimy. GRACIAS por este merecido homenaje al 3jemplar aviador. Y por recordarlo de la manera que lo hiciste. Gracias nuevamente.
Gracias a vos, Charlie querido.
Me hubiese gustado saber un poco más del Tío Jimmy y lo hubiese compártido gustosamente contigo, tan fanático de la aviación que sos.
Pero esto es todo lo que hay.
Debemos conformarnos con lo que sabemos y ofrendarles el merecido respeto que se tributa a quienes tienen la determinación y el coraje para dejar todo -absolutamente todo- en pos de un ideal, cualquiera que éste sea.
Abrazo enorme.
Como siempre muy interesante y hoy enigmático Nos, tus amigos lectores, seguimos ávidos de tus historias, cargadas de un rico anecdotario. Esperamos a continuación de leer, que podemos decir este relato parcial de los Randrup, nos sorprendas con algo parecido de los Sbarra (he conocido a varios) y creo su lectura estimulará nuestro fervor pincharrata. Te recuerdo , que no mucho, pero que conocí a tu abuela materna Ciriaca Carriquiriborde de Sbarra, perdón si le erro en algo. Quedamos a la espera de una nueva edición de tus ENSOÑACIONES. Fuerte abzo.!!!
Gracias, José Félix…
Sí, del lado de los Sbarra hay también varias historias jugosas a las que ya les llegará el turno (vamos despacio para no saturar…).
Recordás muy bien, mi abuela materna se llamaba Ciriaca Moraima Carriquiriborde de Sbarra.
Hay en la página una historia que la tiene como protagonista.
Podés leerla acá:
https://ensoniaciones.dickierandrup.com/de-otra-epoca/
Abrazo.
Dickie, hermosa ensoñación…
siempre sentí, como los demás, que no era un tema para «rascarle» información a Elsa. Un drama personal y trágico que luego sumó la sorpresa del problema de Ronnie.
.
Siempre nos quedará el interrogante por la lucha sin paz que habrá atormentado el corazón y el pensamiento de Jimmy al decidir partir a ‘entregar su hoy’ estando rodeado de planes y afectos.
Grande abrazo
Gracias, Willie.
Sí, fuimos respetuosos del silencio que eligió Elsa para cubrir su dolor.
Y en ese respeto -que ella sin duda merecía- quedaron sepultadas las respuestas a todas esas preguntas que todavía hoy nos movilizan.
Tampoco habrá sido fácil para Jimmy apuntalar en soledad su decisión de sacrificarlo todo para cumplir con lo que él seguramente consideró un mandato ineludible.
Nuestra admiración y nuestro respeto para ambos.
Qlp!! Dicky, cuanta tragedia en esta pequeña historia.
Me trae a la memoria el recuerdo de un amigo, Ronnie Scott, que murió hace poco tiempo, a los 107 años, nacido en argentina, de padres británicos, también se presentó como voluntario para luchar contra los nazis, fue pero pudo volver sano, tuvo dos hijos, también sanos.
Historias similares pero trágicamente diferentes.
Síííí… Me acuerdo de Ronnie Scott!
No lo conocí personalmente pero era muy conocido entre los veteranos del Rugby y recuerdo alguna nota sobre él que publicó La Nación.
Abrazo fuerte, Alemán querido…
Muy conmovedor tu relato.Difícil imaginarse lo que habrá pasado por esas cabezas al tomar esa decisión.Muy bueno como siempre.Abazo.
Muchas gracias, Jorge…
Sí, todas esas preguntas sin respuesta le dan más dramatismo a una historia familiar de por sí trágica.
Abrazo y gracias por tu comentario.
Querido Dickie, es increíble, como en pocos renglones se puede describir la vida de dos personas y cómo el relato nos deja atrapados con múltiples interrogantes.
Te felicito sinceramente.
Muchas gracias, Charlie.
Por leer y por comentar.
Abrazo fuerte!
Hola Dicky, comparti con Ronny los cumpleaños infantiles y durante muchos años en el Tennis Club, que estaba con tus padres, pero no conocia la historia.
Impactante…. Y emocionante lo ocurrido.
Tu narrativa, excelente.
Sí, claro… En aquellos lejanos cumpleaños nos veíamos siempre…
Años después, Ronnie y Elsa venían muchas veces a la casita que yo tenía con mis padres en el Tenis Club, lindera a la de tu hijo Jorge.
Ronnie disfrutaba mucho de la pileta.
Gracias por compartir el recuerdo. Abrazo!
Muy buena escritura.
Me queda la sensación de esas películas que van a continuar.
Qué pasó con Jimmy? Le habrá contado a alguien la tía Elsa qué sintió cuando Jimmy partió..?
Y muchas más alternativas. Seguí despertando nuestro interés. 👏👏👏
Gracias, Héctor…
Mi tía Elsa no hablaba del tema, disfrutaba su presente sin mirar para atrás.
A pesar de lo vivido, era una persona muy positiva.
Y nosotros respetamos ese silencio con el que cubrió su drama familiar.
El tiempo se llevó todas las respuestas.
Abrazo!
Muchas gracias Dickie, realmente lo disfruté.
Me apasiona todo lo relacionado con la WWII.
Abrazo.
Sí, y cuando algún episodio te toca de cerca la curiosidad se acentúa.
Muchas gracias, Miguel.
Abrazo para vos también.
Dickie, vos y tu familia son reales?, o surgieron de una pantalla de cine, emergiendo del guión de una excelente película, traspasando los límites de la fantasía…?
Qué se siente…?
🤣
De carne y hueso, como el resto del mundo…
Casi todos somos descendientes de inmigrantes y por lo tanto tenemos historias y situaciones más o menos dramáticas en nuestras familias.
A mí me gusta rescatarlas y contarlas, eso es todo.
Gracias. Abrazo.
Hermosos recuerdos familiares … y mejor relatados …me enganche con esta y la historia de los Sbarra … quiero más ! Un placer leerte, amigo !💕
Muchas gracias, Marta querida..!!
Qué bueno que te haya gustado, y qué bueno que además lo comentes.
Un besoo…
Excelente historia , trágica pero muy bien llevada. Me encantó como en todas tus ensoñiaciones tu grata, simple pero encantadora manera de escribir, que te atrapa hasta el final!! Felicitaciones y sin obligación, pero seguí haciéndolo!!
Muchas gracias, Alberto querido!
Sos muy generoso…
Abrazo fuerte.
Muy linda historia la de Jimmy y Elsa, una historia de aquellos tiempos de coraje, deberes, lealtades, valor . . . que hoy parecen desaparecidos, en este tiempo de individualidades.
Muy bien escrita, Dickie.
Muchas gracias, Chiche querido…
Es verdad que algunos de esos valores, como el compromiso con alguna causa o ideal propio, ya casi no existen.
Abrazo fuerte!
Qué historia, Dickie!!!
Conmovedora y relatada en un hermoso texto.
La leí y también, como siempre, todos los comentarios y tus devoluciones: un plus valioso!!
Tengo para mi, creo que coincidimos, que tu tío respondió de la única manera que lo concebía ante un «mandato ineludible».
Me resulta imposible no asociarlo con Federico Bond, el protagonista real del delicioso libro de Facundo Bañez «Un león en la trinchera». La historia del inglesito que se enamoró de Estudiantes, jugó en su primer equipo y, convocado a la WWI, murió en el campo de batalla con la camiseta pincha bajo su uniforme.
Abrazo grande Dickie, un placer leer tus historias!!!
Gracias, Alberto…
Nunca conoceremos la trama secreta que se urdió tras la decisión de Jimmy y cómo se resolvió la cuestión entre él y mi tía Elsa.
Con Chiche Cariello -gran amigo mío, y entiendo que colega y conocido tuyo- comentábamos (lo habrás leído) que hoy ya no existen esos compromisos tan estrechos y tan excluyentes con los “mandatos ineludibles” a los cuales te enfrenta la vida, como ocurría tiempo atrás cuando el honor, la dignidad y el deber patriótico (entre otros) estaban por encima de cualquier otro valor, incluso el amor, la familia o la propia vida.
Otros tiempos, otros valores, otros principios…
En el choque entre esos valores supremos y los de índole estrictamente personal nacieron muchas historias plenas de romanticismo y tristeza, como ésta y como la del ilustre Federico Brown, que honra nuestros colores. Y en la medida en que podamos rescatarlas estamos, quizás, valorizando un poco más aquellos bienes perdidos.
Gracias otra vez, querido amigo. Abrazo fuerte.
Una historia increíble, me cuesta creer que alguien pueda tomar una decisión semejante.
Pero lo entiendo yo llore al tomar una decisión por La guerra de las islas Malvinas, sin medir las consecuencias.
Es imposible descifrar lo que una mente elabora, sin estar en los mismos zapatos.
La decisión final -lo que vemos- es solo el resultado de toda esa elaboración, pero el resto (antecedentes, valores, sentimientos, principios…) son siempre desconocidos para el resto.
Observar sin juzgar es lo que corresponde.
Gracias por tu aporte, querido Giorgio.
Comparto tu respuesta
Cuantas incógnitas…
Cuando yo estaba en la primaria Granny y Guica me regalaron una mochila militar, que en su momento me dijeron que habia sido la de Jimmy.
La use unos años para ir al colegio.
Verde oscura, con dos bolsillos grandes al frente correas de cuero y hebillas grandes.
Tenía un par de agujeros.
Yo le decía a mis compañeros que era la mochila de mi tíoabuelo que había estado en la guerra.
Síííí… es verdad, me acuerdo ahora de esa mochila, que incluso la habíamos usado nosotros antes, cuando éramos chicos.
Era la época en que algunos juguetes sobrevivían a más de una generación, se guardaban cuidadosamente y se heredaban de padres a hijos cuando éstos tenían edad suficiente para merecerlos y usarlos corretamente.
Gracias por el recuerdo, Fede…
Muy linda tu recopilación de la historia. Hablando con Elsa de ese tema una vez me comento la frialdad del gobierno Británico, cuando recibio simplemente un telegrama que decía «We regret to tell you…»(Lamentamos comunicarle…).
Lamentablemente cuando somos jovenes y podríamos preguntar, estamos distraídos con otros temas, y al llegar a la edad en que nos entra la curiosidad de saber como deben haber sido las cosas en el pasado, los que saben las respuestas ya no estan alli para proveerlas.
La inscripción final del cuento es muy impactante; nos hace pensar, nos da tristeza, y un poco de culpa.
Sí, es verdad… en algún otro comentario también hicimos referencia a cuánto nos lamentamos ahora por no haber indagado más en nuestros mayores para conocer los entretelones de esta historia trágica y dolorosa que nos tocó tan de cerca.
Willie dice que hubo de nuestra parte cierto respeto por el silencio de Elsa… puede ser.
Por lo menos, cuando fuimos adultos y ya estábamos en condiciones interesarnos por el tema; antes, como decís vos, estábamos en otra cosa: el presente y el futuro se nos aparecían mucho más cautivantes que las historis del pasado.
En fin, las respuestas se la llevó la querida Elsa. Y así hay que aceptarlo.
Gracias por tu aporte. Abrazo fuerte!
Excelente texto, me encantó; gracias por compartir tus hermosas ensoñaciones. ❤️ ¡Que se vengan muchas más!
¡Muchas gracias, Maxo..!
Ya sabés cuánto me interesa tu opinión autorizada, pero además en este caso es parte de nuestra historia familiar, por lo que era importante que lo leyeras.